Crujeinstantes

Imágenes y creaciones visuales de Thor Crujehuesos. En lugar de andar copiando cosas a hurtadillas, si algo te gusta, pídelo:
thor_crujehuesos@yahoo.es
Sun Jun 28

thorcrujehuesos:

He dejado las navidades, fiestas, buenos deseos y todo eso a parte. Y lo he hecho porque este año he decidido no equivocarme. De modo que lo mejor es no arremeter contra estas fechas ni lo que pensé durante un tiempo acerca de la hipocresía, el consumismo, etc, etc; añádase un par de ad infinitum y vosotros mismos. Tampoco sería bueno redimirse con los tiempos navideños y promulgar la paz y buena voluntad, hacer tragar a quien no desee los buenos deseos estando las cosas como están y no teniendo uno claro tampoco lo que quiere…

Mi decisión al final ha sido una tercera vía, muy pacífica. Pasar el tiempo a mi manera. Estar calladito, no guapo, pero más o menos mono. Y es un periodo que reconozco que disfruto, pero que disfruto más no inculcando a los demás, porque no hay nada que inculcar, ya que no tiene tanto que ver con lo otro, es algo personal, es una especie de “entreaño de Thor Crujehuesos”, que coincide que tiene las mismas fiestas, cenas, comidas, dias de regalos que la navidad.

Los últimos años sólo había dos diferencias con la navidad de mi infancia, ya que volvía a disfrutar de estos días, lo primero, que no tengo que ir a misa 40 veces. Lo segundo que la nieve no visitaba mi casa como antes y encima lo único que arruinaba los días era escuchar a los de la tele repetir las mismas idioteces acerca de cuantos años hace que no teníamos una temperatura tan alta y del calentamiento global.

Por eso el primer post del año se lo dedico a la maravillosa visita que al callado a los veraderos payasos de la tele, LA NIEVE. Este año y un poco el pasado nieva como nevaba siempre. Que no nos engañen, hace 15 años nevaba así, no menos, así. Y esto no es raro, como tampoco lo son periodos de sequía.

La nieve es maravillosa, aunque sea algo peligrosa para los incautos. Siempre llevo cadenas en mi coche, incluso en verano, para que cuando llegue el invierno no tenga que meterlas, ya estoy acostumbrado a usarlas y manejar el coche con ellas y en nieve si me sorprende, si no me sorprende no me arriesgo; pero si no se sabe, ¿por qué se va a la montaña?.

Este año, para terminar las estampas, casi me emociono, parecía haber caído en ek tunel del tiempo, la de años que llevaba diciendo, “pues cuando nos tirábamos por esos praos con los plásticos en la nieve…” y este año… lo he visto otra vez. Me parecía escuchar una música metálica cadenciosa, como de caja de música oxidada que encuentras en un rincon oscuro de la buhardilla…

El Mundo que nos Rodea:
Cerraduras
(via thorcrujehuesos)
thorcrujehuesos:

En ocasiones camino por las carreteras de mi pueblo. A veces hago senderismo. Otras veces me dirijo a remotos pueblos donde aislarme del mundanal ruido. Y es muy frecuente que em encuentre imágenes como esta. A veces comento esto con conocidos o he realizado alguna foto y algunos consideran inmediatamente el hecho repudiante o que afea el paisaje. Sin embargo, no estoy seguro. Por un lado la estética no es tan horrible, según el parámetro que se aplique, ya sabéis, solo hay que ponerse un poco postmoderno, naïve o yo que sé, ways o como queráis, para verle el lado fermoso. Y por otro, si lo pienso bien, no deja de ser el verdadero reciclaje. ¿Para que puñetas querria yo un somier que se hunde en un pueblo en las quimbambas si el chatarrero ya no da casi nada por ellos? ¿Merece la pena derribar árboles para suplir este trabajo?… total, los árboles con el tiempo se pudren…
Esto es reciclar y no lo del carrefour que le dedica “una parte del dinero a las ong” ¿y qué parte si se puede saber?…

thorcrujehuesos:

En ocasiones camino por las carreteras de mi pueblo. A veces hago senderismo. Otras veces me dirijo a remotos pueblos donde aislarme del mundanal ruido. Y es muy frecuente que em encuentre imágenes como esta. A veces comento esto con conocidos o he realizado alguna foto y algunos consideran inmediatamente el hecho repudiante o que afea el paisaje. Sin embargo, no estoy seguro. Por un lado la estética no es tan horrible, según el parámetro que se aplique, ya sabéis, solo hay que ponerse un poco postmoderno, naïve o yo que sé, ways o como queráis, para verle el lado fermoso. Y por otro, si lo pienso bien, no deja de ser el verdadero reciclaje. ¿Para que puñetas querria yo un somier que se hunde en un pueblo en las quimbambas si el chatarrero ya no da casi nada por ellos? ¿Merece la pena derribar árboles para suplir este trabajo?… total, los árboles con el tiempo se pudren…

Esto es reciclar y no lo del carrefour que le dedica “una parte del dinero a las ong” ¿y qué parte si se puede saber?…

Tierra de Campos I. La muralla de Urueña (via thorcrujehuesos)
thorcrujehuesos:

Aquí comienza ¡Por fin! mi viaje de este verano a la tierra de campos y otros lugares.
Os presento la grandiosa muralla que rodea al pueblo de Urueña. Este no es otro que el lugar que a mí, hombretón del norte, me reconcilió con las secas tierras de castilla. Urueña es un maravilloso lugar que se sitúa en la provincia de Valladolid, desviandose en la autovía que va de Tordesillas hacia Benavente, a unos 50 minutos de Valladolid y una hora y cuarto de Salamanca.
El pueblito es muy antiguo y ya los romanos debieron pasar por aquí por aquí hacia el año 1 antes de Cristo, así lo atestiguan resto de una calzada Palencia-Zamora, pero el origen cristiano es del siglo X y su importancia nace en el siglo XII, de donde data la mayor parte de lo que se puede ver, incluída la muralla (XII y XIII), siendo cabeza del infantado de Valladolid en tiempos de Sancho II y después de doña Urraca. Aquí habitaron individuos como Maria de Padilla, la amante de Pedro I el cruel y estuvo prisionero Pedro Vélez, por ser sorprendido en posición no muy pudorosa con una prima de Sancho III el deseado como se relató aquí:
que el conde don Pero Vélez
en el palacio fue hallado
con una prima carnal
del rey Sancho el Deseado
las calzas a la rodilla
y el jubón desabrochado…
Haceos a una idea.
El pueblo está muy conservado arcquitectónicamente y tiene más de una sorpresa cultural y gastronómica para el visitante. Durante unas semanas, deseo invitaros a que em acompañéis en mi introducción personal a mis intereses particulares. De momento, os muestro mi primera impresión de la muralla y su puerta sur, el Arco de la Villa, más desprotegida desde un punto de vista arquitectónico pero que cae geográficamente en el punto más abrupto hacia el valle.
Preparaos para cruzar…

thorcrujehuesos:

Aquí comienza ¡Por fin! mi viaje de este verano a la tierra de campos y otros lugares.

Os presento la grandiosa muralla que rodea al pueblo de Urueña. Este no es otro que el lugar que a mí, hombretón del norte, me reconcilió con las secas tierras de castilla. Urueña es un maravilloso lugar que se sitúa en la provincia de Valladolid, desviandose en la autovía que va de Tordesillas hacia Benavente, a unos 50 minutos de Valladolid y una hora y cuarto de Salamanca.

El pueblito es muy antiguo y ya los romanos debieron pasar por aquí por aquí hacia el año 1 antes de Cristo, así lo atestiguan resto de una calzada Palencia-Zamora, pero el origen cristiano es del siglo X y su importancia nace en el siglo XII, de donde data la mayor parte de lo que se puede ver, incluída la muralla (XII y XIII), siendo cabeza del infantado de Valladolid en tiempos de Sancho II y después de doña Urraca. Aquí habitaron individuos como Maria de Padilla, la amante de Pedro I el cruel y estuvo prisionero Pedro Vélez, por ser sorprendido en posición no muy pudorosa con una prima de Sancho III el deseado como se relató aquí:

que el conde don Pero Vélez

en el palacio fue hallado

con una prima carnal

del rey Sancho el Deseado

las calzas a la rodilla

y el jubón desabrochado…

Haceos a una idea.

El pueblo está muy conservado arcquitectónicamente y tiene más de una sorpresa cultural y gastronómica para el visitante. Durante unas semanas, deseo invitaros a que em acompañéis en mi introducción personal a mis intereses particulares. De momento, os muestro mi primera impresión de la muralla y su puerta sur, el Arco de la Villa, más desprotegida desde un punto de vista arquitectónico pero que cae geográficamente en el punto más abrupto hacia el valle.

Preparaos para cruzar…

Crujeinstantes: El Amigo Zorro (via thorcrujehuesos)
thorcrujehuesos:

Algunas veces paseo por las montañas, y desde hace dos años es frecuente que en este prado, en el mismo lugar casi siempre me encuentro con este personaje. Si no me muevo demasiado puedo estar observándolo todo el tiempo que quiera. Pero es curioso, incluso aunque me mueva, él levanta la cabeza me mira a los ojos, calcula la distancia y si esta es segura, continua un rato con lo suyo, escarbando el suelo, buscando su presa. En ese rato yo rememoro muchas historias acerca de los zorros. Cuando yo era muy pequeño, recuerdo que el zorro era para mí un animal casi mitológico, yo dudaba de su existencia porque nunca había visto ninguno, porque aunque vivía en un pequeño pueblo en la granja de mis abuelos, como no me alejaba a aquella edad solo de la casa, no tenía la oportunidad. Mi abuela contaba historias terribles acerca de la maldad de estos animales, su espíritu rufián, su capacidad para entrar en los gallineros por cualquier resquicio, su ansia por matar sin hambre, su manía de enterrar las presas que luego se pudrían y al final nunca aprovechaban. Eso los convertía en seres incluso más odiados que los propios lobos, otras víctimas del odio campesino. Lo cierto es que nunca me tragué las historias ni creí del todo que pudiera haber siquiera semejante animal.
Recuerdo la primera vez que vi uno. Mi padre era camionero y yo iba con él por la noche, juraría que bajábamos el puerto del escudo por la noche. En ese momento un majestuoso zorro con su enorme cola roja nos salio al paso y se detuvo un instante a mirarnos en el borde de la carretera. Yo tenía cuatro o cinco años y estuve comentándolo durante dos semanas. No hacía más que decir: “Un chorro, era un chorro, y el chorro tenia una cola muy grande y nos miraba”. Fue algo iniciático.
Pero la historia que siempre recuerdo cuando veo a este animal que he fotografiado es la de “El amigo zorro”. Conocí a este hombre hace ahora unos 3 o cuatro años. Tenía algo menos de 60 años y estaba bastante enfermo. Era un hombre del valle del Pas de los de toda la vida y estaba agotado, confinado en su habitación. Solíamos visitarlo a diario y nos contaba historias de su juventud. Era un gran conocedor de los montes del Pas e incluso había escrito algunas líneas para revistas de campo. Puesto que ahora no podía llegar hasta sus amados montes, lo animamos a escribir de nuevo. Así, de vez en cuando tenía preparadas algunas pequeñas historias de los seres que habitan las montañas. Mis favoritas fueron las de los zorros y me llamó la atención su afirmación sobre la existencia de “perros-zorro”. Nuestro buen amigo aseguraba que algunos zorros se apareaban a veces con perras del valle y era posible ver ejemplares de caracteres intermedios. Siempre me quedé con la duda, pero puede ser, ya que los zorros son cánidos. Lo cierto es que todas estas historias le hicieron ganarse el apodo que le pusimos: “El Amigo Zorro”. Como dije solíamos verlo a diario. Pero un día no pudimos, cuando fuimos al día siguiente acababa de fallecer. Siempre pensé que si hubiese alguna forma de continuidad tras la muerte para nuestro amigo sería en los montes que tanto amaba.
Y cada vez que veo a este zorro, que estoy convencido de que es siempre el mismo, en el mismo lugar, que nunca atrapan, me acuerdo de nuestro amigo. Siempre nos miramos un rato y cuando decide irse, siempre le digo:
Corre Amigo Zorro, corre…

thorcrujehuesos:

Algunas veces paseo por las montañas, y desde hace dos años es frecuente que en este prado, en el mismo lugar casi siempre me encuentro con este personaje. Si no me muevo demasiado puedo estar observándolo todo el tiempo que quiera. Pero es curioso, incluso aunque me mueva, él levanta la cabeza me mira a los ojos, calcula la distancia y si esta es segura, continua un rato con lo suyo, escarbando el suelo, buscando su presa. En ese rato yo rememoro muchas historias acerca de los zorros. Cuando yo era muy pequeño, recuerdo que el zorro era para mí un animal casi mitológico, yo dudaba de su existencia porque nunca había visto ninguno, porque aunque vivía en un pequeño pueblo en la granja de mis abuelos, como no me alejaba a aquella edad solo de la casa, no tenía la oportunidad. Mi abuela contaba historias terribles acerca de la maldad de estos animales, su espíritu rufián, su capacidad para entrar en los gallineros por cualquier resquicio, su ansia por matar sin hambre, su manía de enterrar las presas que luego se pudrían y al final nunca aprovechaban. Eso los convertía en seres incluso más odiados que los propios lobos, otras víctimas del odio campesino. Lo cierto es que nunca me tragué las historias ni creí del todo que pudiera haber siquiera semejante animal.

Recuerdo la primera vez que vi uno. Mi padre era camionero y yo iba con él por la noche, juraría que bajábamos el puerto del escudo por la noche. En ese momento un majestuoso zorro con su enorme cola roja nos salio al paso y se detuvo un instante a mirarnos en el borde de la carretera. Yo tenía cuatro o cinco años y estuve comentándolo durante dos semanas. No hacía más que decir: “Un chorro, era un chorro, y el chorro tenia una cola muy grande y nos miraba”. Fue algo iniciático.

Pero la historia que siempre recuerdo cuando veo a este animal que he fotografiado es la de “El amigo zorro”. Conocí a este hombre hace ahora unos 3 o cuatro años. Tenía algo menos de 60 años y estaba bastante enfermo. Era un hombre del valle del Pas de los de toda la vida y estaba agotado, confinado en su habitación. Solíamos visitarlo a diario y nos contaba historias de su juventud. Era un gran conocedor de los montes del Pas e incluso había escrito algunas líneas para revistas de campo. Puesto que ahora no podía llegar hasta sus amados montes, lo animamos a escribir de nuevo. Así, de vez en cuando tenía preparadas algunas pequeñas historias de los seres que habitan las montañas. Mis favoritas fueron las de los zorros y me llamó la atención su afirmación sobre la existencia de “perros-zorro”. Nuestro buen amigo aseguraba que algunos zorros se apareaban a veces con perras del valle y era posible ver ejemplares de caracteres intermedios. Siempre me quedé con la duda, pero puede ser, ya que los zorros son cánidos. Lo cierto es que todas estas historias le hicieron ganarse el apodo que le pusimos: “El Amigo Zorro”. Como dije solíamos verlo a diario. Pero un día no pudimos, cuando fuimos al día siguiente acababa de fallecer. Siempre pensé que si hubiese alguna forma de continuidad tras la muerte para nuestro amigo sería en los montes que tanto amaba.

Y cada vez que veo a este zorro, que estoy convencido de que es siempre el mismo, en el mismo lugar, que nunca atrapan, me acuerdo de nuestro amigo. Siempre nos miramos un rato y cuando decide irse, siempre le digo:

Corre Amigo Zorro, corre…

thorcrujehuesos:

(via urbe)

Thor Crujehuesos reotrna a la vida después de este parón aprovechando el tirón de orejas que me dejáis en los mensajes. Aprovecho para saludar incondicionalmente al grandísimo Ser de Seres que incansablemente ha seguido rehaciendo y expandiendo su blog, “SERES” (uno de nuestros enlaces amigos). Una de sus nuevas secciones recién estrenadas es “URBE” una invitación a que todos aquellos aficionados a compartir fotografías enviéis imágenes tomadas en ciudades, cualquier tipo de instante curioso, composición o espacio urbano, en forma de poema visual. Como no podía ser de otra manera, yo ya he mandado el mío, aquí os lo he reblogueado. Si queréis más información, pinchad aquí.